
La informalidad y el peligro del ocio son los fantasmas que rodean a las nuevas herramientas de comunicación
El fenómeno de la Web 2.0 es joven. El gurú tecnológico Tim O´Relly acuñó ese término y lo utilizó por primera vez en una Conferencia en 2004. La revolución comunicacional no discriminó generaciones, que rápidamente incorporaron el chat y las redes sociales como medios de comunicación en su vida diaria. Pero, mientras tanto, las organizaciones y empresas siguen atrapadas en las tradicionales comunicaciones internas. El desafío actual reside en hacer convivir empleados 2.0 con empresas 1.0
Juan Carlos Lucas, en el libro El Modelo de la Nueva Agencia, explica los tópicos fundamentales en discusión para llevar a las empresas a explotar los recursos de la Web 2.0
El principal problema que las empresas enfrentan, según Lucas, es la informalidad. Las redes sociales y el chat tienen un lenguaje desestructurado que no encaja con los usos y costumbres de una empresa. Pero además, los empresarios temen que la utilización de herramientas 2.0 lleven a sus empleados al aumento del ocio y la dispersión.
Otro problema se presenta en la inversión. Sólo las grandes empresas son capaces de invertir en software propio para generar una intranet-única conquista tecnológica palpable en la actualidad- y son aquellas que superaron el escollo del prejuicio frente a las herramientas de comunicación interactivas.
La clave es el feedback instantáneo y exponencial. La Web 2.0 tiene el potencial de generar visiones más amplias y claras, sintonizar la energía social y estar a la vanguardia en relación a las nuevas tendencias.

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